sábado, abril 27, 2013

To the moon


En el medio que son los videojuegos siempre hay un debate subyacente: jugabilidad Vs historia/guión. Son casi siempre términos opuestos, una mecánica jugable perfecta y poderosa (ejemplos: Tetris, el fantástico diseño de niveles de un Mario, cualquier juego musical) se lleva mal con un guion que quiera contarte cosas complicadas; y viceversa, un guion fuerte que quiere contarte algo se verá forzado a arrebatarte el control jugable (eventos scriptados en cualquier FPS). Mención aparte merece el uso de animaciones o vídeos pregenerados donde no podemos jugar, y aquí ya hay grados desde cutscenes masivas de un Metal Gear o un Final Fantasy (directores de cine frustrados), hasta el toque sutil de algunos eventos en Half Life (donde se hace por mantener la ilusión jugable). Muy pocos juegos pueden aunar un concepto de juego poderoso con mecanismos que cuentan la historia o provocan emociones dentro de ese propio mecanismo: los Portal (la relación con nuestro companion cube), algunas iteraciones de la saga Zelda (salir después de cuatro horas en el bosque al Hyrule Field, el Majora entero de arriba a abajo), algunas aventuras clásicas de Lucas, partes del primer Bioshock. En el caso del que os voy a recomendar hoy es que ni lo intenta, vámonos To the Moon a explorar un juego de narrativa pura.


To the Moon es un juego sencillo, independiente, humilde, hecho prácticamente por un tio en solitario; pero que al mismo tiempo te quiere contar una historia, una historia bastante bastante buena. Y para ello se va a valer de los códigos jugables de los jRPG de la época de 16-bits (pensad en un Terranigma o un Secret of Mana) pero con una diferencia, aquí no hemos venido a jugar. No es posible morir en ningún momento, la exploración esta bastante limitada, no tenemos inventario o estadísticas y hay bastantes pocas cosas que se puedan hacer en un momento determinado. La parte jugable es una excusa sobre la que nos movemos para explorar la historia, el mecanismo que nos mueve es simple: quiero ver que va a pasar a continuación.


Y la cosa funciona, bastante bien de hecho, porque lo que nos quiere contar es interesante. Los triunfos de guion son varios, a saber: una historia muy sencilla, alejada de la épica y más centrada en la reflexión y en la introspección. Uso de una ciencia ficción cercana y costumbrista que combina con puntos de un pasado reciente bucólico (es decir, estamos ambientados en el futuro, pero parece un pasado idealizado casi siempre). Diseño y expresividad de personajes son sorprendentes para los pocos pixels que los componen. Y, finalmente y probablemente lo más importante de todo, un sentido del humor solido como una roca que sabe tocar varios palos (humor negro, humor absurdo, humor moñón, parodia de referentes jugables). Con estos elementos nos relatan la historia de los doctores Eva y Neil, trabajadores de una compañía que por encargo implementa memorias falsas en la mente de los clientes, que han de hacer realidad el simple deseo de un anciano moribundo: "Quiero ir a la Luna", los por qués y otros Wh- se irán descubriendo por el camino que recorreremos hacia atrás y hacia adelante en el tiempo mientras buceamos en los recuerdos del anciano.



Mención especial a la banda sonora, compuesta también por el tío que ha hecho todo el juego, con la colaboración de la gran, enorme, colosal Laura Shigihara, cantante y compositora independiente muy relacionada con los videojuegos (responsable del demencial tema principal de Plants vs Zombies) que aquí se marca de forma magistral uno de los temas principales. Y en menor medida de magistralidad a un diseño artístico realmente bonito.


Concluyendo, un juego sencillo, emotivo, no muy largo, pero no muy caro (en rebajas de steam me salio por el precio de media cerveza), y que te quiere contar una muy buena historia. Ademas uno de los trailers es de manual, porque te da el tono de la narración, pero no revela nada de la historia.



jueves, abril 18, 2013

The Bear and the Maiden Fair

Spoilers leves/medios de "Canción de Hielo y Fuego", aviso.


En el universo literario creado por George R. R. Martín para Canción de Hielo y Fuego aparecen diversas canciones con cierta relevancia dentro de la historia. Una de estas canciones es la pachangera etílica "El Oso y la Doncella", que se canta en momentos de fiesta, gusta a nobles y a plebeyos por igual y además tiene cierto peso simbólico en las relaciones entre varios personajes. La canción narra como un oso horroroso (no he podido evitarlo, lo siento) rescata a una doncella que esperaba ser rescatada por un caballero (con alegre subtexto levemente erotico/festivo). Esto se traslada a la historia en, por ejemplo, Sansa esperando a su príncipe, siendro maltratada en la corte donde solo El Perro y Tyrion la rescatan; la relación entre Daenerys y Jorah; o, a más mala leche, la que hay entre Jaime y Brienne. 



En la adaptación televisiva ya se ha visto que lo de las canciones no lo van a dejar de lado con la versión de "The Rains of Castamere" por The National, que molaba pero que quedaba raro. Y el otro día el segundo episodio de la tercera temporada cerro con "The Bear and the Maiden Fair" de The Hold Steady, que ya pegaba mas para una canción fiestera. Pero aún así la mejor adaptación es sin duda la de los canadienses (y desconocidos) Irish Moutarde, hecha de forma independiente a la serie, que con su irish punk rock transmiten perfectamente la sensación de que estás escuchando la canción junto a una recua de borrachos en una taberna llena de humo. Además, el tema está para descargar gratuitamente en la web de la banda.

martes, abril 16, 2013

Road Tripero II: Florida

Y continuamos con nuestro viaje en pos de un problema cardíaco serio dentro de unos pocos años. A pesar de que aún hubo cosas memorables en todo Florida realmente pocas están incluidas aquí, ya que si bien el bebercio estuvo bastante bien: cervecería artesana en ese Aragón II que es Pensacola, cerveza al bourbon en Jacksonville. El comercio fue bastante absurdo todo: entre los buffets de los hoteles, las hamburguesas para desayunar y los donuts para cenar, y los chinos coma todo lo que pueda la verdad es que ha quedado un hueco muy grande en el mapa que me hubiera gustado llenar con comida más única.

Hofbräu Beer Garden (Panama City Beach)


Una cervecería alemana en la costa fiestera de Florida? Si. Por qué? Porque schnitzel de palmo y medio con jarra de litro hostiaputaya tanta pregunta. Un Jägerschnitzel enorme cubierto con una jugosa salsa de champiñones y enterrado en gnocchi alemanes mas densos que un bocado de estrella de neutrones. El sitio esta situado en una especie de reserva para turistas que hay en medio de una típica calle americana llena de la nada más absoluta y cuando lo vimos aparecer por el horizonte nos pusimos a aplaudir. Como gran fan de estos filetacos alemanes que lo mismo te los comes que te sirven de manta para una noche fría le concedo mi sello de calidad a este establecimiento.


Gator Grill (Everglades)

Justo a la salida de los Everglades nos encontramos con esta choza que esconde comida a la brasa realmente deliciosa. Adicionalmente a hamburguesas con bien de carnaza y bacon como la que vemos en la foto. Tenemos unas patatas fritas estupendas (aunque los estándares UK han tirado mi listón al suelo a este respecto) bien de salsas y, como el propio nombre indica, caimán a la brasa (Oh Yeah!). La carne de caimán está realmente buena y la localización del sitio lo hace estupendo para descansar después de un día visitando los Everglades torrandote vivo.


View Larger Map

Smokin' Tuna Saloon (Key West) 


Si me dieran la opción de retirarme para el resto de mi vida a algún sitio Key West pudiera ser perfectamente ese sitio. Al final de ese paraíso que son los cayos nos encontramos con la población más al sur de todos los EEUU continentales: sol, playa, fiesta, buenos bares y buenos restaurantes, como el que nos ocupa. Un trozo de atún fresco muy muy poco hecho en una salsa de wasabi que me la bebería para desayunar, acompañado de patatas y aros de cebolla. Sumamos la situación en patio exterior debajo de enormes arboles, la buena tienda de puros, los escenarios para música y las diversas barras y nos da un local extremadamente agradable para disfrutar de los cayos. Y a la salida un bloque de key lime pie para hacer la digestión.


Y con este acabamos esta breve entrega un poco saltomatense, el siguiente toca rematar los cayos y Miami.

miércoles, abril 10, 2013

Road Tripero I: New Orleans

A pesar de que le estoy cogiendo el tranquillo a esto de hacer guías de viaje insultando en el proceso, mi último periplo invalida la posibilidad de una guía medianamente detallada debido al extremo saltomatismo que ha presidido el espíritu de las vacaciones: un genial roadtrip desde Nueva Orleans hasta el sur más al sur de Florida (y de los Estados Unidos por extensión). Así que emulando a dos de mis héroes de la televisión (Guy Fieri y Adam Richman) que en media docena de programas distintos (en realidad siempre es el mismo) se dedican a viajar por los States comiéndose todo lo que no esté clavado a la pared, voy a limitarme a repasar las cosas más locas que he trapiñado en mi viaje, acompañadme en mi road tripero.

Primera parada Nueva Orleans, que coincide que es uno de los lugares de EEUU que presenta una importante cultura gastronómica propia, donde el juntarse influencias españolas, francesas y africanas con el propio tocinismo inherente a la nación dan lugar a las cocinas Cajún y Criolla propias de Louisiana, y que desde luego se agradece un estilo de cocina un poco más elevado que trozos de carnaza enormes (que también molan ojo).

Y contradiciendo completamente mi párrafo anterior, nada más llegar tras 24 horas de viaje y unas 40 sin dormir en una cama (aunque la moqueta de la capilla de Heathrow no está mal) lo que hacia falta es una hamburguesa enorme bien picante y con patatas cortadas finas y doradas. "The Engine #29": Carne de cerdo especiada, jalapeños asados, queso a la pimienta y mayonesa de tabasco en un pan tipo brioche. Eso, unas cuantas cervezas, un puro de postre y le pueden ir dando por saco al jet lag. El sitio se llama "Bayou Burger" y esta en pleno centro de Bourbon Street, la calle para la juerga y el bebercio en Nueva Orleans.


Cafe Beignet


Y después de descansar bien toca desayuno típico americano, con un giro francés. Un café más malo que arrancado (aunque ya estoy acostumbrado), una tortilla de champiñones y tocino con bien de pan francés, y el punto clave, los Beignets: cuadrados mezcla entre brioche, donuts, fardelejo, con grasa para echan a andar una moto y completamente cubiertos de azúcar glass. Situado en Royal street, pleno centro turístico de la ciudad, con tiendas de antigüedades, galerías de arte con perros azules y artistas callejeros rematadamente buenos.


French Market: Restaurant & Bar 

En inmejorable situación en pleno mercado francés y con mesas en el balcón con vistas a la calle frente a la estatua dorada de la Doncella de Orleans, este añejo establecimiento decide no complicarse la vida con la comida: Una barca de langostinos que parecen plátanos de grandes que son, otra barca de cangrejos, ambos recién pescados esa misma mañana, un par de salsas, y para dentro, fácil, sencillo y recojoneramente bueno.

Gumbo Shop


Y cerramos esta parte de la guía con algo que le tenía bastantes ganas antes de ir a Nueva Orleans, y que por poco no salgo vivo de la cantidad de comida que implicaba. El Po-Boy (bocata en esponjoso pan francés) en este caso de gambas en su salsa. Como meterme un bocata cuyo contenido era físicamente imposible de mantener dentro de los confines del pan no es suficiente, añadí un side de jambalaya: a grandes rasgos un arroz con longaniza y más cosas típico de la cocina criolla, que ya no hubo huevos de rematar. Desde este restaurante al lado de la catedral, nada mejor que un paseo para bajar la cena hasta el Spotted Cat para ver jazz del bueno bueno en Frenchmen Street, la calle para salir de los no turistas llena de buena música, gente bohemia y cosas raras en general. Y con esto lo dejamos hasta la siguiente entrega.

viernes, abril 05, 2013

Rememorando a LucasArts

El título del blog, el título secundario y las imágenes que lo acompañan deberían daros una indicación de que el Monkey Island es algo importante en mi vida, y por extensión todas las aventuras clásicas de LucasArts. Por tanto es fácil entender su adquisición por Disney y reciente cierre me han provocado variadas sensaciones (a pesar que llevaban un tiempo solo haciendo juegos de Star Wars), en general malas, porque si la hubieran cerrado y liquidado el estudio al menos las licencias se hubieran vendido, y estoy bastante seguro que si Ron Gilbert hace un kickstarter para recomprar la licencia del Monkey probablemente le daría para comprar también Grecia. Pero han decidido cerrar su división de videojuegos pero dedicarse a licenciar a estudios externos (pasta fácil y rápida, 0 creatividad) pensando casi solo en Star Wars. Así que si antes estaba crudo ver una nueva aventura retomando los clásicos (pero era posible como proyecto menor dentro de un estudio que tenia capacidad de desarrollo), ahora que han echado a todo el estudio a la calle y lo único que van a quedar son ejecutivos vendiendo licencias (y no baratas) la cosa esta ya imposible porque nadie va a pagar los precios que van a pedir los chimpancés encorbatados para hacer un juego claramente de nicho.

Así que así andamos, básicamente jodidos los que crecimos con una forma de hacer videojuegos que ya no existe, pero bueno, los juegos siguen ahí, se pueden jugar en cualquier sitio, y que nos quiten lo bailado, toca repaso a lo más mítico para mi que hizo LucasArts en el género de la aventura:

Maniac Mansion (1987)


Hostia absoluta a un joven aficionado a los juegos con esto, varios personajes, caminos alternativos, escenarios no lineales, diferentes soluciones. Si ha habido algún juego que alguna vez lo he visto como una revolución absoluta frente a todo lo anterior, este tiene bastantes papeletas.

Indiana Jones and the Last Crusade (1989)



No tan redondo como el anterior (las soluciones alternativas son mucho menores, y ya no sorprende, el sentido del humor ya no puede hacer aparición tan animal trabajando con una licencia), pero mucho más grande, muchos más escenarios, mejor música y gráficos, y mucho (mucho) más difícil, hasta hace un par de años no pude acabármelo y de pequeño me tenía traumatizado.

Loom (1990)


Creo que ya dejé claro hace mucho que este juego es muy especial para mi. No es el mejor, pero es mágico, la primera vez que vi que un juego no solo podía funcionar con su mecánica jugable, si no también como forma de narración.

The Secret of Monkey Island (1990) & Monkey Island 2: LeChuck's Revenge (1991)


Los mejores guiones y a la vez los más divertidos que jamás ha visto un juego, probablemente la mejor música. Los personajes más carismáticos. No es un videojuego, es casi una forma de entender la vida.

Indiana Jones and the Fate of Atlantis (1992)

 
Siendo objetivos, probablemente la mejor aventura de LucasArts. Ya se ha hablado de ella por aquí.

 Day of the Tentacle (1992)


Un autentico descojone de aventura (sin ser tan revolucionaria como su primera parte), los gráficos pixel se acaban aquí pasando a caricaturas mucho más detalladas. Las tres tramas temporales nos dejan cientos de momentos geniales.

Sam & Max: Hit the Road (1993)


El cómic de unos de los dibujantes habituales (Steve Purcel) se convierte en el nuevo juego. Humor más negro que un tizón, un mapa inmenso en todos los estados unidos, la incorporación de un carro de minijuegos y chorradas por un tubo. Se abandona el SCUMM clásico en la última aventura de la era dorada de la compañía.

The Dig (1995)


Gráficos de dibujo animado para el juego más serio de la lista. Mucha mayor presencia de puzles individuales y menos juego con conversaciones e inventario. En una aventura diferente que llego en un momento en el que el género perdía su popularidad.

The Curse of Monkey Island (1997)


Pese a la belleza de sus gráficos en alta definición no se acerca al nivel de las dos primeras entregas, pero aún así sigue siendo digamos una digna entrega de la serie, muy por encima de la autentica patada en el ojo que es la cuarta (ignoremosla).

Grim Fandango (1999)


Primera aventura en 3D, y a pesar del cambio probablemente uno de los mejores juegos de la lista. Canto de cisne del género dentro de la compañía (he dicho que ignoraremos el monkey 4) con una banda sonora de lujo y una dificultad demencial. El mejor testamento para recordar a LucasArts como creadores de aventuras.

Y si, hay otros juegos, tanto dentro de la franquicia Star Wars: Tie Fighter y toda la serie de pilotaje son recojoneros, la trilogia original de SNES uno de los mejores plataformas de los 16 bits, la saga Jedi Knight autenticos exponentes de el FPS con poderes (bastante antes que el Bioshock), los Rogue Squadron the Gamecube unos arcades técnicamente prodigiosos y muy buenos, el Shadows of the Empire de N64, etc. Y luego cosas mucho más marcianas pero también muy buenas: El Afterlife, ese SimCity de cielo e infierno realmente original y adictivo; Outlaws, el FPS de vaqueros; los aleatorios Desktop Adventures. Pero al final la LucasArts más grande, la que será recordada, es la de las aventuras, a la que salvo que en Disney se vuelvan muy locos, no nos queda otra que despedirla para siempre.


miércoles, abril 03, 2013

El mejor periódico del mundo (en un sitio donde la prensa es veneno)



Se suele mitificar mucho a la prensa del Reino Unido (con toda su historia y mitos que arrastra) y poner muy a caldo al cuarto poder Español; nada que objetar contra esto último por cierto, todos los periódicos que se pueden encontrar en un quiosco en España son una recua de pesebreros vendidos a sus propios intereses en el mejor de los casos o competencia para "El Jueves" en el peor. Pero si fuéramos al quiosco, cogiésemos todos los periódicos disponibles e hiciésemos  una media de calidad de los mismos resulta que al final comparar España con UK viene a ser como comparar a Dios con un gitano (y no precisamente a favor de los british).

Vale, en España la prensa es una castaña infame en todas sus manifestaciones de papel, pero lo de UK es otra cosa: si, hay publicaciones magníficas (aunque la mayoría de ellas deberían plantearse contratar a un maquetador que tenga menos de sesenta años) pero también están los tabloides: mierda amarillista, ultranacionalista en el peor sentido: garrulo de pinta y fish & chips de pub mugriento (castizo: como aquí no se come en ninguna parte), machistas hasta lo anacrónico, acientíficos como una cátedra de homeopatia (Hola Zaragoza!), con un sentido del morbo y de los cotilleos que convierten a Sálvame en Documentos TV, una maquetación/presentación basada en los colores chillones, las fotos desenfocadas y los titulares basados en juegos de palabras que harían que un redactor del "Qué!" se levantase de la silla y les dedicara una larga y sentida ovación. Todo este tsunami de mierda en forma de hojas de papel, con "The Sun" a la cabeza (que va camino de convertirse en puta mierda absoluta si elimina el único aspecto del periodico que merecia la pena: Las tetas obviamente) consigue dejar el global de la prensa inglesa en niveles tercermundistas, pese al hecho de poder encontrar en el mismo sitio al que es probablemente el mejor periodico del mundo: "The Guardian".


Y como he venido a hablar de mi libro y de cosas buenas y no de mierdas (que de esas hay muchas y no hay que esforzarse por encontrarlas) me pongo a recomendaros que leáis "The Guardian" (aunque un The Sun de vez en cuando para echar unas risas también está a la venta).  La versión en papel esta muy bien, pero al fin y al cabo yo solo me la compro cuando voy de viaje, porque leer noticias en formato árbol muerto en 2013 es un puto anacronismo a pesar de que la presentación es muy buena, se usa mucho color y el tamaño del diario es ideal.

Pero su versión web es simplemente alucinante. Tanto por calidad, por cantidad y por lo bien que se ha adaptado a las posibilidades del medio. Destacar las perfectamente presentadas y argumentadas noticias de ciencia (lo que primero me hizo leerme la web desde España antes de caer por aquí); la apabullante cantidad de blogs de cualquier tipo exquisitamente redactados y con opiniones muy interesantes (me leo hasta los de fútbol, y creo que con eso lo digo todo); los especiales recopilatorios e interactivos que se cascan de vez en cuando que te dejan con el culo torcido (como esta maravilla para explicar la crisis en la eurozona); y la brutal sección de viajes: una burrada con guías completas de ciudades, selecciones de sitios interesantes y largos y detallados artículos, para muestra esta descripción del tapeo en la calle del Laurel de Logroño que me parece el mejor resumen de lo que es comer en mi ciudad natal que he leído nunca.

Reseñar también que esta gente son unos puñeteros kamikaces que palman pasta día si y día también haciendo el periódico, así que aprovechar mientras les dure el chiringuito abierto (yo sería de los que pagaría por el privilegio de seguir leyéndolo la verdad). El único punto levemente negativo a mi parecer es que a pesar de que son unos rojeras de cuidado (esto no es negativo y menos en UK donde la mayoría de prensa es entre de derechas o muy de derechas) todavía no llegan a tener los cojones de atizarle a la casa real (algo solo reservado aquí a panfletos comunistas directamente), pero bueno, si vienes de leer El País o El Mundo ya estás acostumbrado a que te narren las gloriosas hazañas de Campechano I, así que no te vas a escandalizar porque hablen bien de una viejuna que al menos es bastante menos impresentable que la familia del bourbon.


viernes, marzo 22, 2013

Traveller Anthem Vol. VIII

Se veía venir:


Y podría haber puesto media banda sonora, porque como ya se ha comentado, Nueva Orleans = Música. 


viernes, marzo 15, 2013

Bad Wine and Lemon Cake

"Bad Wine and Lemon Cake" (aparte de un término que hace que aparezcan anuncios de tiendas de vino cuando lo buscas en google, en serio, ¿quién coño quiere que su tienda salga en una búsqueda de vino malo?) es una canción que me ha hecho tilín últimamente, de "The Jane Austen Argument" curioso grupo de indie-cabaret/anti-folk (si os parece que cada vez escucho mierdas más raras, tenéis razón) enormes letristas mezclando ironía, sentido del humor, reflexiones vitales y surrealismo.


Descubrí tanto al grupo como a la canción por la versión/colaboración que aparece en el enorme "Amanda Palmer goes down under" (pun intended) de obviamente Amanda Palmer. Y curiosamente aunque la canción esta muy bien en su versión de estudio, la versión en directo con Palmer mejora mucho, es más divertida, la química que existe entre Amanda y el grupo (grandes amigos) se nota, y la complicidad con el público termina de reforzar las divertidas letras y el ambiente distendido. Obviamente la versión del disco también esta bien, pero no es tan genial, es más triste y melancólica, con las partes graciosas más amargas.


PD: Y aprovechando que el Afon Taf pasa por Caerdydd (matadme) meto por aquí de rondón el que probablemente sea el mejor vídeo que he visto en lo que va de año, la acojonante TED talk de Amanda Palmer. No solo el tema es interesante, la idea es increíble  y la defensa y los argumentos son sobresalientes. Si no que Amanda se come el escenario con patatas, mide los tiempos de forma magistral, y en general humilla a casi todos los que hemos tenido que dar alguna charla en publico alguna vez.



Confío en que os guste y ya de paso en que escuchéis a ambos a Amanda Palmer y a The Jane Austen Argument

miércoles, marzo 06, 2013

Traveller anthem vol VII

Cuando emigras un porcentaje significativo de tus viajes pasan a ser todos al mismo sitio, casi nunca como destino final.




Afortunadamente si en ese sitio hay gente que merece la pena un lugar de paso se transforma en algo mucho más cálido

lunes, febrero 25, 2013

Bath-monos a Bath (en 2 horas)

Le voy a coger el gusto a esto de las guías de viaje, la del otro día para recorrer Londres en dos días quedó bastante bien, pero al fin y al cabo quien tiene tanto tiempo con la de cosas para ver en la tele que hay, así que esta vez vamos a hacerlo mejor: Bath en dos horas. La pequeña ciudad inglesa muy cerca de Bristol patrimonio de la humanidad y con fama de ser la ciudad más bonita del Reino Unido, no sabría decirlo, de las que he visto está ahí ahí con Edimburgo, pero vamos, ciudad más bonita de un Reino que incluye cosas como Port Talbot o Swansea tampoco es que tenga mucho merito.

La visita podría dar para un poco más entrando en varios sitios que me he dejado, pero en un día podría hacerse perfectamente, y aún sobraría tiempo si vamos en coche para pasarnos por Stonehenge que esta a tiro de pedrusco.

Pulteney Bridge



Empezamos dejando el coche fuera del casco histórico para no volvernos locos (si hemos venido en tren parecido, la estación esta un poco más al sur del puente) y cruzamos el puente. Básicamente viene a ser como la versión pequeña, coqueta y british hasta la médula del Ponte Vecchio de Florencia (offtopic: florentinos, ladrones) con sus tiendas muy estrechas sobre el rio. Según lo cruzamos podemos seguir el curso del río rodeando el bloque del Guildhall Market (que también esta bastante bien). Como curiosidad las extrañas tres hendiduras del rio, que crean un efecto bastante curioso y que todavía no he podido averiguar lo que son. Continuamos hasta el mini-parque de Parade Gardens, donde dependiendo de las ganas que tengamos o del tiempo podemos pasear un poco. Cuando nos cansemos de ver verde cogemos York Street y nos plantamos en dos de las cosas que definen a Bath (una de ellas literalmente).

 
Explanada de Bancos, paraíso de mi acompañante

Bath Abbey / Roman Baths 

 



En la misma plaza encontramos la impresionante abadía y los baños romanos que le dan nombre al pueblo. La abadía es recomendable tanto por fuera como por dentro (¡entrada gratis!) destaca como esta encajonada en medio de la ciudad y todos los detalles de su fachada (los ángeles subiendo la escalera de Jacob). El edificio de los baños es visitable (ya no es gratis) y lo que se dice romano queda bastante poco, en nuestra prisa nosotros decidimos pasar (después de ver lo que hay en Roma o la ciudad entera de Efesos hay pocas ruinas romanas que impresionen). Adyacente a los baños está la Grand Pump Room , edificio para que los ricachos del siglo XIX vinieran a tomar las aguas y donde podemos desayunar o comer si nos apetece que nos claven a la pared.

Ruinas romanas y pinta de la noche anterior, tradición y modernidad del UK se dan la mano

Theatre Royal / Queen Square



En este momento podemos callejear algo por esta zona, entre calles pequeñas y locales comerciales tanto de toda la vida como cadenas de multinacionales (a la elección de cada uno comprar cosas, pero saber de antemano que Cheap Street no hace precisamente honor a su nombre). En cualquier caso por un camino u otro hay que ir encaminándose a las otras dos cosas gordas de Bath, podemos aprovechar en la ruta para echar un ojo al pequeño Teatro (Para el tamaño del sito la actividad cultural de la ciudad es bastante elevada) o al minúsculo parque urbano de Queen Square.

The Circus



¡Ay los arbolicos que majos!

Tirando para el norte llegamos a este grupo de casas construido de forma que imita a un coliseo romano, con todas las fachadas levemente curvadas y columnatas y símbolos para reforzar el parecido. Esta situado en una rotonda con tres calles distribuidas de forma que siempre que entremos en la plaza veremos una de las secciones de frente. Bastante impresionante y me hubiera gustado ver alguna de las casas por dentro. Muy recomendable meternos en el jardín central y tomar desde ahí fotos tanto a las casas como a los árboles.


 

  

Royal Crescent

Panorámica que te crio
Y como los edificios en curva en esta ciudad se ve que triunfan pues vamos a vernos otro, bien cerca de The Circus está la Royal Crescent. Una pedazo de agrupación de casas en media luna que va pidiendo foto panorámica a gritos. Impresionantes jardines también en frente para la que probablemente sea la imagen más característica de Bath (que también aparece en múltiples películas de época). El número 1 de la calle es un museo reconstruido tal y como eran las casas en el momento de construcción de la crescent. Se puede dar una vuelta por la calle y los jardines, y volver por Royal Ave pasando justo por detrás de las casas del Circus en una forma diferente de verlas (con jardines abiertos al público)

St. Michael's Church

Salvo que hayamos corrido como bestias nuestras dos horas deberían ir tocando a su fin, así que volveremos para el puente hacia el coche, aprovechando para pasar por alguna de las calles que no hemos pasado antes (pintorescas y bien majas) para rematar con la iglesia de San Miguel antes de irnos.


Si queremos seguir un plan menos punki e igual visitar la ciudad en un día o medio hay cosas interesantes también (más de un día ya me parece excesivo). Aparte de visitar los baños romanos (no muy grandes) tenemos unos cuantos museos (el de Jane Austen, el del servicio Postal, etc) podemos recorrer también la señorial calle de Pulteney continuación del puente y finalizar (o empezar) con la vista de toda la ciudad que se tiene desde el Alexandra Park. Y ya en plan decadente nos podemos meter en el Spa de aguas termales clásico/moderno para descansar del día de visita (o porque somos unos vagos). Ah, y repito, ir a Stonehenge.



PD: Gracias a Nacho por la compañía, el transporte y por traer el buen tiempo (la pena es que como se lo trajo se lo llevo)

jueves, febrero 21, 2013

Hey Okay!


Vamos con una entrada cortita y musical, que no todo van a ser lomacos. "Hey Okay!" es la canción que más esta sonando últimamente (en mis auriculares, todo lo demás me la suda). Simple, con clase y adictivo como droga sirven para definir este tema de Anneke van Giersbergen; la vocalista más característica de los míticos "The Gathering" (doom, ambient, progresive, post-rock, llega un punto que directamente te tienes que inventar los géneros para describir a la banda) tras establecerse en solitario con su pop/rock alternativo y muy, muy elegante. 



El tema no se anda por las ramas, un par de estrofas y de cabeza al estribillo, que se repite durante toda la canción y que es más simple que la sopa de ajo. Pero dentro de su simpleza es increíblemente efectivo:

Hey, okay, why don't you stay another day?
And if it feels alright will you stay another night?
Hey, allright, why don't you stay another night?
And if it feels okay will you stay another day?


Circular y encadenado, donde cada par de frases encaja con el siguiente y con el anterior repitiendo night-night/day-day. Y además enganchadas como las piezas de un puzzle con el cambio de okay/allright. La repetición constante del estribillo va tejiendo una red que te atrapa y da ganas de escuchar la canción una y otra vez. Musicalmente una muy bien pensada introducción que comienza marcando repetición y que se refuerza en los estribillos, con un solo de guitarra bien cool colocado antes de la parte final y unos coros que refuerzan aún más la naturaleza encadenada del estribillo. Pura metadona en definitiva, os dejo por aquí un par de versiones y me pongo a escucharlo otra media docena de veces antes de cenar.



viernes, febrero 15, 2013

Won't bow don't know how



A los que os guste la nueva ficción televisiva norteamericana deberíais estar familiarizados con el nombre de David Simon. Para los que no, no pasa nada, os lo describo: David Simon es Dios. Creador de la que posiblemente sea la mejor serie de televisión de la historia (ni posiblemente ni hostias, la mejor) y una de las mejores cosas que ha hecho la humanidad así en general: The Wire, una serie en la que cada capitulo, cada escena, es una obra maestra. Además tiene otras cuantas cosas por ahí de las que absolutamente nada baja del sobresaliente muy alto y entre todas esas cosas Treme es su producción más reciente. Y no solo es la más reciente, si no que es con diferencia la más David Simonesca de todas, con todo lo que ello implica: series muy poco accesibles, donde no va a llegar un novato y le van a explicar todo desde el principio para explicárnoslo a nosotros, donde la gente discute complejos procedimientos judiciales sin ser conscientes de que hay un espectador en la cuarta pared, donde no se nos van a enfocar los objetos importantes ni se nos van a repetir las palabras clave. Esto hace que para según que personas las series de Simon sean muy complicadas de seguir, pero como el mismo dice en el que creo que es uno de los mejores mandamientos que se puede seguir al hacer ficción:
Fuck the casual viewer. Seriously, who wants a casual viewer? If you’re a writer do you want a casual reader?
Que le jodan al espectador casual, sin más, la satisfacción como espectador que da encontrar un producto que no te esta tratando como a un borrego, que presupone que eres capaz de mirar y llegar más allá y que no te lo tiene que dar todo mascado es una gozada. Y el estímulo intelectual que te da una serie de estas características no tiene precio, esa es la verdadera razón y no otra por la que David hace obras maestras, no son los valores de producción, no son los magníficos guiones, no es el realismo, no es la critica social; es que todo lo anterior se combina para exigirte a ti mismo más como telespectador, pero todo lo que te pide te lo devuelve con creces. Y en ese sentido Treme nos pide y nos da lo mismo que anteriores obras de su creador, con una diferencia: ya no hay un gancho de una historia interesante, ya no tenemos las investigaciones policiales de The Wire, que pese a estar desnudas de toda épica aún pertenecen al género clásico del policíaco, no tenemos el trasfondo militar de Generation Kill que siempre dará para escenas de acción. Aquí solo tenemos la vida, prosaica y aburrida a veces, emocionante otras, injusta casi todas, relatada gracias a una veintena de personajes que viven sus vidas de forma independiente, y que a veces se cruzan, a veces enlazan sus historias y a veces simplemente chocan y salen rebotados.



Y esta cantidad de personajes favorece que exista una única protagonista muy clara y casi casi omnipresente: la dama sureña, la ciudad de la media luna, Nueva Orleans, en toda su extensión y dimensiones. Sus lugares con gente de pasta, sus projects infames, sus escuelas, sus negocios, su burocracia, su corrupción, su crimen, su comida y bebida, sus costumbres y tradiciones, sus fiestas (y menudas fiestas), y, sobre todo, su música, toda su música, una cantidad y variedad de música que ni os imagináis. Y si protagonista es el lugar, protagonista es también la época: justo después de que el Katrina arrase la ciudad, acontecimiento que marca a casi todos los personajes arrancándoles partes de su vida: un familiar, sus casas, su medio de ganarse el pan, las ganas de seguir adelante o simplemente una idea de si mismos.



Puesto que la tragedia del huracán ha creado una pequeña tragedia en cada uno de los personajes, los conocemos (a ellos y a la ciudad) por como se enfrentan los problemas que les pone la vida. Protagonistas pequeños en tramas sin épica ninguna. Tenemos a LaDonna, mujer temperamental y echada pa'lante que busca a su hermano y trata de reconstruir su bar; Sonnie, músico callejero que tontea con las drogas y a la dulce Annie que trata de sobrevivir con/a Sonnie; Antoine que ha perdido su coche y sablea a los taxistas mientras busca actuaciones a salto de mata para ganarse la vida; DJ Davis que está como una puta regadera y siempre lo ha estado; Janette que lucha por mantener su negocio en pie mientras todo se hunde (literalmente) a su alrededor; Toni que pelea junto a los que no tienen nada y su marido Creighton que ha perdido las ganas de todo; el gran jefe indio Lambreaux, pilar de la comunidad y cabezón incluso en la peor de las adversidades. Y según avanza la serie tenemos más personajes (policías, periodistas, políticos), y los problemas van cambiando, algunos se resuelven, otros no, pero en todos se lucha, siempre, frente al mundo decadente sin solución con desgracias cíclicas de The Wire. Frente al juego amañado y la corrupción sistemática del sistema y las instituciones, que están igual de presentes en Nueva Orleans como en Baltimore, Treme pone la esperanza y las ganas de luchar. Es el mensaje más importante, el que da titulo a esta entrada, es el "Fight the good fight", es el "Doesn't matter if you win, the important is how you fight", lucha aunque no puedas ganar. Es una comunidad orgullosa que es capaz de organizarse cuando las instituciones fallan, y por eso mismo pese a la gravedad de los problemas o falta de soluciones en muchos puntos y la ausencia de buenos finales, o de finales en absoluto (porque como dice la propia serie no se puede pensar en la vida en términos de comienzos y finales) consigue dejarte siempre con una sonrisa en los labios y un optimismo vital casi contagioso.



Los medios para conseguir poner en marcha tan complejo retrato de la vida misma son los habituales de su creador. Primero unos actores en estado de gracia que vienen de tres fuentes: los viejos conocidos (caras de The Wire a punta pala); grandes genios de la escena (enormes John Goodman y Melissa Leo) y; sobre todo, los actores no profesionales, la realidad mezclándose con la ficción. Grandes y pequeños músicos interpretándose a si mismos o a sus extraños reflejos (destacada: Lucia Micarelli, violinista clásica en su primer, único y brutal papel como actriz), supervivientes de la tragedia relatando de forma casi documental, chefs de cocina reconocidos mundialmente dando una versión aumentada de sus personas, el mundo de la calle y los trapicheos, en definitiva la realidad confundiendo al espectador. Segundo un realismo que podría aplastarte, pero que en lugar de eso te envuelve, no se escatima ni un solo detalle; por complejo, intrascendente e incomprensible que pueda resultar para el publico; a lo hora de describir tanto situaciones cotidianas (la reforma de una casa, una denuncia, contratar a unos proveedores) como cosas algo más interesantes (procedimientos judiciales o policiales, entresijos del mundo de la música). Y finalmente tenemos el ritmo y el montaje, sin escenas trepidantes, con unas tramas que se extienden todo lo que haga falta con mucha calma y con pocos (aunque alguno hay) recursos fuera de la narración lineal; en el montaje destaca el usar varias historias paralelas al mismo tiempo de diferentes personajes (que igual no se han llegado a cruzar en la vida) para contarnos historias similares desde distintos puntos de vista o con diferentes matices. Y ademásy cortando las escenas nos encontramos con los omnipresentes interludios musicales...



La Música, música por todas partes, música de todos los tipos, música a punta pala. Si algo hace a esta serie especial y diferente es la música. Los protagonistas tocan música, la escuchan, la producen, la venden, la compran, Nueva Orleans es música. Sorprende la cantidad de música y géneros que caben en una ciudad de mediano tamaño, y no solo Jazz y Blues como estara pensando todo el mundo, la influencia francesa e hispana de la zona, combinada con ritmos africanos, combinada con vaya usted a saber qué, ha dado origen y soporte a una cantidad de géneros genuinos apabullante: Los omnipresentes Jazz, Blues (con su heredero el Rock) y Soul, el más moderno Funk en la misma linea, Country, Dixie, música Cajun de los pantanos de Louisiana así como decenas de variedades de folk americano o música hispana que entra desde el caribe, y enlazando estilos conocidos acabamos llegando a escenas musicales inesperadas, por ejemplo el animalísimo Sludge Metal (una suerte de Doom-Trash). Y todas estas músicas, junto con bastantes más (folk celta, clásica, jazz moderno) aparecen en varios momentos de la serie, a veces cumpliendo una importante función narrativa, y otras como simple telón de fondo. Si te gusta la música en general puede hacer que veas la serie solo por eso (si no te gusta casi que ni empieces). En este sentido los discos de las dos primeras temporadas de la serie son magníficos, pero hay gente que se ha dedicado a recopilar listas con todo lo que sale en todas las temporadas (pista, una burrada de cosas).

 



Bueno, y después de esta felación en toda regla a una de las mejores series que hay ahora mismo en antena, solo queda recomendar que la veáis y la escuchéis. Nos vemos en Bourbon Street (o en la calle bebiendo un bourbon, lo que ocurra primero).