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sábado, octubre 19, 2013

Azumanga Daioh


Mi reciente viaje a Japón me ha hecho recordar mi época de adicto a la cultura popular japonesa, y también las razones por las que deje completamente el anime de golpe, este articulo lo explica muy bien. Básicamente me harte de que donde antes había riesgo e historias nuevas pasase a haber clichés absolutamente enfermizos repetidos una y otra vez (y un paseo por Akihabara cuando cae la noche para ver chicas jovencísimas vestidas de criadas o putegialas ejerciendo de meretrices o una vista a la recua de depravados que había a la entrada del concierto 10º aniversario de las NMB48 confirma que esa degeneración no es algo exclusivo del mundo ficticio) y lo mande al carajo. Sigo leyendo manga pero siendo bastante más selectivo y sin acumular kilos de papel (el tablet es lo mejoooor). A pesar de ello no reniego de las series época dorada, y hace poco revisité una de mis comedias favoritas, tras el segundo visionado no es que no sea tan buena como la recordaba es que es incluso mejor, con ustedes Azumanga Daioh.


Originalmente un manga 4-koma (cuatro viñetas verticales) con gags rápidos, muy divertidos y un poco difíciles de adaptar por depender muchas veces de un conocimiento de cultura japonesa  avanzado (aun así, también recomendable). Con el paso al anime se tomo la premisa de las historias cortas en forma de escenas autocontenidas descacharrantes, pero adicionalmente se enlazan en una trama más larga exclusiva de cada capitulo de anime (los capítulos son más o menos independientes pero hay unos cuantos running gags que se establecen y evolucionan a lo largo de toda la serie). Al no estar tan limitado por la longitud como el manga el humor deja de estar basado en juegos de palabras rápidos, dándole un atractivo bastante más universal. En general el cambio de formato hace al anime superior en casi todos los aspectos: es mucho más divertido, más emotivo también, los personajes están mejor construidos y el aprovechamiento de los recursos audiovisuales genera más momentos míticos.


El casting casi 100% femenino me molesta en parte no por la serie en si, si no porque inició el género de slice of life con "niñas monas haciendo cosas de niñas monas", que tanto mal y mierda ha traido al mundo de la animación japo. No obstante la serie únicamente pertenece a esta tendencia en apariencia, ya que no tenemos (casi) ninguna de las raciones de fanservice que pasaron a definir el género, más bien se parte de dos pilares realmente solidos y aparentemente opuestos para construir la serie: Por un lado situaciones universales de la vida diaria, lejos de la moneria, que se retuercen hasta extremos pasadisimos de rosca (el capitulo del hipo o cualquier situación protagonizada por Osaka), y por otra parte idas de tarro demenciales que surgen de la nada (la trama de los gatos o la de la conducción). Mezclense ambos elementos, añadase de vez en cuando una pizca de realismo mágico onírico para terminar de adentrarse en el absurdo más criminal y el cocktail da como resultado una comedia legendaria.


Otra parte de la dualidad realismo/absurdez de la serie se ve en el tipo de humor, normalmente muy blanco e inocente, pero por momentos mete unos ramalazos más negros que el carbón o referencias realmente escabrosas; el timing de estos momentos causa especial impacto precisamente al estar distribuido sobre una base tan poco ofensiva y casi infantil. Si a esto juntamos un toque japo con personajes levemente deformados y exageraciones típicas (gotas, ojos en blanco, etc) añadimos leves momentos musicales y tenemos un lenguaje propio exagerado y altisonante construido a medida de la serie.


Pero todos estos detalles en mitad de semejante ensalada de chorradas no la convertirían en una serie tan grande si no fuera por que se consigue ir un poco más allá gracias a lograr algo muy complicado cuando te mueves a partir de estos niveles de absurdo: logra que empaticemos con los personajes principales. A traves de decenas de escenas y conversaciones cosigue que las niñas monas pasen a ser tridimensionales, a tener vida y sentimientos, no son solo el lienzo con el que se pinta la serie, son personajes definidos, con aspiraciones, planes de futuro, obsesiones, filias y fobias. Este doble salto con tirabuzon de humanizar a las protagonistas de una comedia tan rematadamente absurda es lo que probablemente hace que todavía me acuerde de sus gags y de sus protagonistas más de una década despues de su emisión original y lo que la hace destacar entre la maraña de animes de instituto parecidos. Y también es lo que me lleva a escribir esta reseña y a recomendarla, a pesar de su extremadamente perturbante opening (el ending es peor todavía).


domingo, enero 20, 2013

You're Standing on my Neck

 
Hubo un tiempo en que la M gorda de la Mtv significaba Música (así con mayusculas): los vídeos que no echaban otras cadenas, las propuestas alternativas, el rock del bueno, los independientes más marcianos, básicamente el sueño de todo adolescente hasta los huevos de la radioformula española a finales de los ochenta y principios de los noventa. Hoy en día la M gorda significa Mierda a punta pala, llena de realities de gentuza, de gentuza española y de gentuza galesa (especialmente grimoso este último), pero siempre se pueden recordar los tiempos de calidad e innovación. Y fue justo cuando el modelo cambiaba (finales de los 90 principios de los 00) cuando lanzaron lo que fue su última obra maestra (y para mi su mejor producción propia): Daria



Adolescente, pelo castaño descuidado, enormes gafas, chaqueta verde, falda negra, botazas militares, tono de voz monocorde y cinismo, sarcasmo y mala hostia para parar un tren, así es Daria Morgendorffer. Personaje que comenzó como secundario de "Beavis and Butt-Head" y que paso a tener spin-off propio. La premisa de la serie es la mudanza de la familia Morgendorffer a un suburbio  residencial de Estados Unidos (Similar al argumento de la más reciente y más o menos pasable Suburgatory) donde Daria tendrá que lidiar con su extraña familia: su madre neurótica y obsesionada con el trabajo, su hermana superficial y tonta como un botijo, y su simplemente chalado padre; al mismo tiempo que se aclimata a la vida en un instituto lleno de idiotas. Todo ello con la ayuda de Jane, su única y mejor amiga: una artista de vida descuidada, familia ausente y similar carga de sarcasmo que nuestra protagonista.


La serie mantiene un tono realista en el que vivimos el día a día de nuestra protagonista y su enfrentamiento constante contra el resto del mundo. Daria es extremadamente inteligente, vaga y pasota, es honesta con una sorprendentemente recta escala de valores, pero también una misántropa que no quiere interaccionar con el resto de la sociedad a la que ve como superficial y frívola. Debajo de la perfectamente valida filosofía vital de Daria nos encontramos con una chica insegura y tímida, en lo que es al fin y al cabo el retrato de casi cualquier adolescente demasiado inteligente para su propio bien. Unos dibujos y diseños sobrios y sencillo remarca más el carácter realista y mundano que se le quiere dar a la serie. Como contraste la mayoría de los personajes están estereotipados y exagerados, funcionando a la vez como fuente de conflictos y divertida parodia de la sociedad americana. Lo que da lugar a gags descojonantes, hilarantes historias, lucidas reflexiones y criticas a muy mala hostia. Es realmente sorprendente la cantidad de acidez y mala leche que le gotean a esta serie por los colmillos, sobre todo considerando lo blanda, complaciente y comercial que se ha llegado a volver la Mtv en los últimos años (aunque lo de comercial lo ha sido siempre).


Combinado con las desventuras de Daria para sobrevivir al día a día, tenemos un carromato de niveles de lectura y referencias variadas. Desde a clásicos de la literatura y la filosofía (la faceta como escritora de Daria es explotada en las temporadas finales), el arte (gracias al personaje de Jane), cine, cultura popular, tv, y, por supuesto, música. A este respecto la banda sonora de Daria es enorme: aprovechando todas las canciones que la Mtv tenia derechos para explotar comercialmente en los noventa salimos tranquilamente a unos 15 o 20 temas por capitulo, escogidos de entre lo más representativo de los 90. Un auténtico festival de nostalgia musical para recordar la época. También destacar la aparición de internet y las nuevas tecnologías en la serie, ya que se desarrolla justo durante la implantación masiva del acceso a Internet tuvo lugar, y que también para da para una interesante rememoración para los que también empezamos a trastear con Internet en esa época.


A pesar de que la serie marca un claro mensaje de individualidad e inteligencia frente a las modas, convencionalismos y estupidez del mundo (vamos, frente a todo lo que representa ahora la Mtv y la mitad de lo que representaba en su dia), y del poder del humor y el sarcasmo para mantenernos cuerdos en un mundo lleno de idiotas. También se afronta inteligentemente las contradicciones del estilo de vida de Daria: el miedo a enfrentarse a la sociedad, la inseguridad, el aislamiento que puede conllevar, y la madurez necesaria para ser capaz de afrontar las consecuencias derivadas de mantener la propia opinión y al mismo tiempo funcionar como una persona normal en sociedad. En este sentido ayuda bastante que sea una serie cerrada (cinco temporadas, dos películas completamente integradas en los eventos de la serie y ya) y planificada con una clara evolución de los personajes. Pese al carácter independiente de cada episodio muchos de los protagonistas de la serie crecen, cambian y se adaptan al mundo que les ha tocado vivir. En definitiva crecen como personas en unos bien planificados arcos argumentales, realistas y divertidos al mismo tiempo. A este respecto el único punto negro de la serie son precisamente los momentos que nos alejamos de la realidad y la fantasía se introduce en la serie, en esos momentos la serie deja de pisar sobre seguro y se muestra torpe y poco imaginativa, afortunadamente solo unos tres o cuatro capítulos en total.



En definitiva, una magistral serie, que se mantiene fresca pese a tener más de diez años, y que combina sentido del humor y profundidad, además visto el percal actual no creo que la Mtv nos sorprenda con una secuela. Los 66 episodios normales de media hora (más dos especiales de una hora) son fáciles de ver, aunque como en todas las series que no han surgido ya con el boom de las descargas de Internet hay una serie de problemas para obtener todos los capítulos. A este respecto hay tres posibles ediciones, cada una con sus problemas: primero están los capítulos que la MTV emitió en su día originales y con la banda sonora original, cuyo problema es que no suelen estar disponibles y la calidad es bastante lamentable. Luego esta la versión que se hizo para reposiciones posteriores, que conserva la música y es más fácil de obtener, pero que ha sufrido censuras en algunas de sus partes. Finalmente esta la versión DVD lanzada hace no mucho: muy buena calidad y sin censuras, pero el 98% de la banda sonora original ha sido eliminada (la Mtv ya no tiene los derechos de las canciones). Tanto el tema de la censura como el de la banda sonora no son realmente muy graves, pero joden un poco la experiencia. En cualquier caso recomendable en cualquiera de sus variantes (versión original por supuesto porque además no estoy seguro de que se llegase a emitir completa en España por canal+)



jueves, abril 21, 2011

Phineas & Ferb: Reflexiones sobre el doblaje



Hey, where's Perry?




Desde siempre me he considerado un defensor de poder ver los productos audiovisuales (peliculas, series, whatever) de cualquier tipo en su idioma original (con o sin subtitulos según hagan falta), las razones para esto son diversas. Desde que muchas veces el doblaje no transmite la emoción o la interpretación original como debe hacerse, lo cual es aplicable a cualquier idioma lo entiendas o no. Pasando un paso más allá a juegos de palabras, referencias idiomáticas, chascarrillos, dobles sentidos, acentos y regionalismos, etc; que ya requieren o bien un conocimiento del idioma original medio o bien unos subtítulos anotados.

Aún así, todos estos casos tienen cierto sentido en un país con la tradición (equivocada) de doblaje como España. No todo el mundo domina inglés y no todo el mundo se puede adaptar a leer subtítulos a la vez que sigue la acción. Por lo tanto el doblaje como mal menor es una opción pese a todos los problemas anteriores: peores interpretaciones, perder información y profundidad, y no tener las referencias adecuadas (en este caso si el número de referencias es exagerado se puede optar por un doblaje creativo como el mítico de "El prícipe de Bel-Air" y cambiar todas las referencias a cultura popular televisiva yankee por imitaciones de chiquito).

I Know What We're Gonna Do Today!



Pero hay casos más extremos, en los que el doblaje devalúa directamente el tono de la serie, casos en que la presencia del doblaje altera las intenciones de los creadores originales, y que se pueden producir bien por motivos de presupuesto, bien por simple y llanamente decisiones estúpidas de las distribuidoras o de gente que manda mucho sin tener ni puta idea. Un caso bastante claro de esto me lo he encontrado revisitando una serie que me gusta bastante en versión doblada, pero que en original es simplemente magistral: "Phineas & Ferb"

Para el que no la conozca (vergüenza de vuestros hijos), "Phineas & Ferb" es una serie de animación producida por Disney, y un soplo de aire fresco y diversión en un canal lleno hasta la bandera de productos (en el peor sentido de la palabra) de mierda para pre-adolescentes gilipollas (Hanna Marrana, Tuputamadre Brothers, etc). La serie trata las peripecias de dos hermanos capaces de construir cualquier cosa a lo largo de un verano lleno de ocurrencias, de la obsesión de su hermana por pillarles, de las luchas del ornitorrinco mascota de la familia contra una suerte de genio del mal (!), y de muchas cosas más. Contando con decenas de tramas transversales que se cruzan con unos capítulos verticales de estructura aparentemente muy cerrada y repetitiva, sorprende por la extremada y cuidada continuidad que sus creadores están empeñados en darle. También destaca por sus múltiples referencias a la cultura pop, por la combinación de muchas formas diferentes de hacer humor y por su cuidadísimo aspecto musical.

Empece a verla en versión española porque por lo general la animación americana me suele gustar más doblada y pago el precio de perder algún juego de palabras a cambio de unas interpretaciones vocales que me gustan más. Y sin embargo, la serie no terminaba de encajarme. Una serie que está tan llena de referencias al cine clásico, a la teoría de la relatividad y leyes físicas varias, a memes de internet, al mundo de la música; en definitiva, una serie con tantos niveles de visionado tan complejos no podía tener esos bajones: simplificaciones, partes muy ñoñas, ¡Voces en off explicando cosas!, etc. Simplemente no tenía sentido, así que aprovechando que me apetecía verla al completo decidí hacerlo en versión original a ver que tal, y menudo cambio.


La serie, que en español estaba muy bien, visionada en inglés pasa a ser la mejor serie animación que se produce en estos momentos, y lo mejor que ha hecho Disney_no_pixar en quince años, así a bote pronto. ¿A que se debe esto? Pues fundamentalmente a la abismal perdida de calidad musical con respecto a la versión original, y las simplificaciones (excesivas y muy excesivas) que se han hecho en la versión española. Estos dos factores se suman a todo lo que se pierde en cualquier caso por el doblaje (el delicioso acento British de Ferb y el demenciado acento alemán de Doofenshmirtz, los juegos de palabras muy mamarrachos, etc). Todo esto aleja a la serie doblada de la visión compleja y de varias capas que tiene la original, en aras de una igualación por abajo bastante nociva.

Ain't Got Rhythm



El tema musical en la versión española se resiente, por dos motivos: el primero es tan simple como que los dobladores no siempre saben cantar tan bien como los originales (en algunos casos cantantes y compositores de pleno derecho). El segundo motivo es bastante más importante: simplemente la selección de canciones de la originales es extraordinaria, un montón de pequeños singles (normalmente no pasan de dos minutos) que se adaptan de forma magistral al episodio y situación, y con géneros tan disparas como: metal, hard rock, power-pop, blues, swing-jazz, disco, música ochentera, hip-hop y casi cualquier cosa. Esto en españa no se ha conseguido respetar: casi todas las canciones en español tienen un giro musical hacia lo que podemos definir un "estilo disney", lo cual hace que algunas canciones cuelen más o menos (las más pop) y otras (la mayoría) pierdan importantes matices. Convirtiéndose en parodias que no encajan con el tono de la serie (y que chirrian un huevo cuando las estás viendo) o perdiendo referencias concretas que desea transmitir esta canción.

Pongo como ejemplo una de mis canciones favoritas de segunda temporada: "My ride from outer space" del episodio "The Chronicles of Meap", un contundente tema de rock sureño con macarrismo propio de unos ZZ Top:



Y la versión española, que además de una adaptación de la letra asquerosa nos obsequia con unas voces en plan malote que son de juzgado de guardia: no solo mucho peores que la original, si no que encima encajan como el ojete con la música:



Esto afecta a la práctica totalidad de las piezas musicales de la serie, lo que hace que en la versión española no me guste en absoluto escuchar las canciones, mientras que las originales las llevo puestas en el ipod y voy canturreandolas como un anormal por la calle.

So Phineas, Whatcha doin'?



Pero si lo de la música puede ser más disculpable, el cambio de tono y simplificación en general de la versión española es otro tema, porque implica intencionalidad. Algún ejecutivo de aquí o de allí veía la original muy complicada para nosotros, o simplemente quería hacer que fuera más para niños eliminando partes de las capas superiores que pueden disfrutar los adultos.

Nos encontramos con una simplificación de referencias y de lenguaje especializado. Largas parrafadas e idas de tarro varias sobre física o matemáticas en la versión original se cortan por cosas más sencillas o menos pro en la versión española. Por otra parte no se respeta la continuidad de la serie: una de las cosas que hace muy grande a Phineas & Ferb es que aunque aparentemente sus capítulos son independientes (y muy cerrados) realmente hay un esfuerzo consciente de los creadores por crear una continuidad y una mitología transversales a todos los capítulos. Esto en la versión española se respeta pocas veces, al desaparecer frases fundamentales que en la versión original aparentemente no tienen sentido, pero que sirven para enlazar elementos con capítulos anteriores.

Pero estas cosas, más o menos criminales más o menos tolerables, en el fondo son una chorrada comparado con la burrada que esta haciendo Disney Channel españa con la serie ahora mismo. Ha redoblado los capítulos otra vez para añadir una voz en off (que por supuesto no está en la versión original) que describe lo que están haciendo los personajes, sobre todo lo que hace Perry (que no habla). La dichosa voz de los cojones cuenta todo lo que sale en pantalla punto por punto, tratando a los espectadores no ya como niños, si no como directamente tontos del haba congénitos que no somos capaces de entender lo que vemos y nos lo tienen que explicar. Es difícil describir lo que llega a molestar, porque no pega ni con cola, corta el ritmo de la acción, disminuye el volumen de la banda sonora cuando entra y, en general, jode toda la serie de arriba a abajo. Si queréis comprobarlo por vosotros mismos poneros un capitulo en la tele, los que están en youtube suelen ser del primer doblaje y no tienen esta mierda.

Oh, There you are Perry




En conclusión: el doblaje es un asco porque nos arrebata las obras originales a cambio de una versión bastarde rebajada por a saber que mamarracho. Si todavía no los conocéis os recomiendo de todo corazón que os pongáis a ver Phineas & Ferb ya, si ya los conocéis probad a verlos en versión original. Y si ni eso por lo menos que halláis disfrutado del post y de las canciones.



PD: Si, ya se que tengo esto abandonado, sorry, estoy escribiendo otras cosas:



lunes, diciembre 29, 2008

Do Anything for Dethklok!



Metalocalypse es una genial serie de animación que he descubierto este año (a pesar de que es del 2006), que además variando mi tendencia no ha venido de Japón, si no de Estados Unidos. Emitida originalmente por Adult Swim, filial de Cartoon Network para distribución de contenido más adulto y macarra, y disponible con jugosos extras en DVD (o en su tracker más cercano); la serie (capítulos cortos de 11 minutos) nos relata las aventuras y desventuras de la banda de Death Metal más grande de todos los tiempos, Dethklok (ficticia por supuesto), con un sentido del humor que muchas veces bordea lo desagradable: negro como el carbón y sin ningún tipo de respeto por la vida, salvaje y escatológico, y densamente saturado de referencias al mundo de la música y del metal.



Y es que todo en Metalocalypse está exagerado y pasado de vueltas. Dethklok no solo es una banda de Death Metal, es la banda más grande del mundo y la 7ª potencia económica mundial, viven en su propio país en una inmensa fortaleza oscura, atendidos por un ejercito de lacayos encapuchados que no dudan en sacrificar sus vidas por sus amos; la gente se suicida de desesperación ante los retrasos de sus nuevos discos y todos sus conciertos acaban en una matanza indiscriminada bien de sus fans o bien de la gente que toca con ellos (la banda suele salir relativamente indemne). Los miembros de la banda: Nathan Exposion (vocalista y compositor), Skwisgaar Skwigelf (guitarrista principal), Toki Wartooth (guitarra ritmico), William Murderface (bajo) y Pickles (batería), son una especie de sociopatas autistas, con bastante poco conocimiento del mundo que les rodea y una incapacidad sistemática para desenvolverse en el mundo real y en cualquier cosa que no implique música, drogas o renegociar sus contratos; aunque comparten este rasgo en común, por lo demás los personajes son muy diferentes, cada uno con sus propias filias, fobias e idas de tarro particulares. A su vez, hay una misteriosa organización tipo "iluminati" que vigila todos los movimientos del grupo con algún tipo de oscuro objetivo que espero descubrir una vez que vea la segunda temporada (aunque tampoco es que importe demasiado para disfrutar de la serie).



La estructura principal de cada capitulo suele ser bastante lineal: comienza con algún tipo de problema o evento que le acontece a la banda, estos tratan de resolverlo generalmente por las muy malas, es probable que alguien de la hermandad que los vigila intente algo para acabar con ellos, y al final muere un montón de gente mientras la banda sale ilesa y aumentando su fortuna personal. Por en medio nos encontraremos una o dos canciones exclusivas de cada episodio. Y de fondo siempre hay una trama subyacente en la que se nos va contando que Deathklok es algo más de lo que aparenta ser a simple vista (con extrañas implicaciones sobrenaturales de por medio). A pesar de esta linealidad, la variedad de situaciones absurdas que se les ocurren a los guionistas no deja de sorprenderme en ningún momento, y tenemos comienzos de capítulos absolutamente descacharrantes: el concierto que da la banda exclusivamente como jingle para un anuncio de café, soltar gatos abandonados en una isla habitada por mutantes deformados por la radiación como acto de "caridad", resucitar a un troll en Finlandia leyendo un atiguo grimorio maldito, son solo alguno de los ejemplos de ida de tarro de los guionistas.



Técnicamente de bastante bajo presupuesto, dibujo y animación en la linea de South Park (aunque no tan acartonados) y solo destaca un poco los momentos musicales de la banda que se elevan por encima de la media. El doblaje se encarga de todos los personajes un equipo reducido, pero a pesar de ello está bastante bien, dando personalidad diferenciada a la voz de cada músico. Finalmente el apartado musical, donde a pesar de que todas las canciones estan compuestas e interpretadas por Brendon Small (creador, productor, voz, guitarras, bajo y coros), para lo que son (canciones de parodia) están realmente bien. De hecho gustaron tanto las canciones en la serie, que "la banda" lanzó un álbum un año despues "The Dethalbum" que con la tontería se convirtió en el disco de Death Metal más vendido en la historia de Estados Unidos; con el exito en ventas del album "el grupo" ha realizado un par de giras (ya contratando a más músicos para que no tenga que hacerlo todo el mismo).



Musicalmente Dethklok es el típico grupo de death metal, con voces guturales y demás, solo que sus temas son o bien una parodia exagerada de las letras habituales del género con violencia extrema, satanismo y brutalidad a saco ("Murmaider", "Thunderhorse", "Awaken") o composiciones llenas de ironia y mala baba ("The Lost Vikings" sobre unos vikingos que se pierden de camino a la batalla, "Detharmonic" acerca de la negativa de la banda a pagar impuestos o "Duncan Hills Coffe Jingle" directamente un anuncio de café). A destacar la cantidad de cameos que aparecen en la serie (bien poniendo solo la voz o bien con colaboraciones musicales): tenemos a Angela Gossow y Michael Amott (Archenemy), Emilie Autumn (sí, esta es la razón por la que descubrí la serie), Kirk Hammett y James Hetfield (Metallica), King Diamond, y a miembros de varias bandas punteras dentro de la escena más extrema (Canibal Corpse, Emperor, Death, Dimmu Borgir, etc). Así que es bastante interesante leerse atentamente los créditos al final de cada capitulo para descubrir quien hacía de fan que decía una mínima frase y luego era decapitado.



En resumen, una serie bastante animal, que a pesar de poder ser tolerada por casi todo el mundo, solo los fans del death metal sabrán sacar todas las referencias y coñas que oculta en su interior, en cualquier caso y debido a lo cortos que son los capitulos, recomendable que todo el mundo les dé al menos una oportunidad. Ah, y el álbum es divertido y entretenido como pocos; así que saludos y hasta el proximo concierto de la banda (que no creo que pisen europa en su puta vida, pero molaría).





jueves, diciembre 25, 2008

The little Matchgirl

Estamos ante un corto de animación de Disney realizado en 2006 que me parece destacable porque me trae recuerdos de la época más dorada de la compañía (época que espero que vuelva ahora que John Lasseter está al frente de los estudios de animación de Disney). Como su propio nombre indica es una adaptación bastante estricta del cuento de Hans Christian Andersen.
Es interesante porque en medio de la vorágine de animación en 3D, vuelve al estilo clásico de animación dibujada a mano, pero contando con toda la potencia de las nuevas tecnologías, para obtener un resultado sencillamente espectacular. El hecho de no contar con ningún tipo de dialogo y utilizar una única pieza musical para la banda sonora hace que nos acordemos de las piezas que conformaban "Fantasia", lo cual no es casualidad, ya que originalmente iba a formar parte de un nuevo proyecto de animación (finalmente cancelado) llamado "Fantasia 2006". En su lugar se decidieron a incluirlo como contenido adicional en la edición de 2006 del DVD de "La Sirenita" (otro cuento también de Hans Christian Andersen) y fue nominado a los oscars de ese mismo año. En definitiva, un corto precioso (y adecuado a las fechas en las que andamos), con una música genial y un final tristísimo en el que se agradece que no se haya edulcorado (disneyzado) la conclusión del original. A partir de ahora lo que se debería esperar de la nueva etapa de Disney Animation Studio.